El refectorio Romance del buen charnego
Escuhadme con sosiego.
No aplaudáis hasta el final.
Mi nombre de pila es Diego.
No nací en cuidad condal
sino en un pueblo manchego
de cuyo nombre no quiero…
Descendiente de un labriego
que ascendió a obrero industrial,
crecí en ideal nación
y en su espíritu aldeaniego.
Soy leal y agradecido
cuando en la tele echo fuego
sobre la España ancestral.
Mudo en catalán y en griego
-la inmersión no me alcanzó-
me expreso sin mucho apego
en la lengua de Quevedo:
mierda, puto, pedo entrego;
mocos, babas y excrementos.
Mas ya vendrá algún borrego
llorando la perdición
de esta lengua. Y yo agrego:
no tengo ningún problema
cuando de caca enjalbego
la patria chica de tantos
que aplauden al buen charnego.
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