Desde mi pueblo Un mercader a la catalana
A partir de ahora, ya sé cómo insultar y faltar el respeto y otras cosas a cualquier grupo de personas que formen cualquier comunidad sin que se me pueda acusar de ultrajar, ni incitar, ni...
Lo primero, es convertirme en un mal hablado.
Lo segundo, es que mis manifestaciones verbales no duren más de 30 segundos. En un medio de comunicación publico.
Lo tercero, es ganarme fama de bufón.
Lo cuarto, es que, si se ponen muy fea la situación, alegar en mi defensa: se me ha calentado la boca, ¡ya se sabe! Tengo fama de bufón mal hablado.
Lo quinto, es que si hay alguien que se ha sentido ultrajado por mis comentarios, y me han puesto una denuncia; procurar dar vacaciones al titular del juzgado y que mis amigos del tribunal superior nombren una suplente sin carrera judicial para que archive la causa y ordene el sobreseimiento de los que han colaborado.
Lo sexto, es revivir la obra del Mercader de Venecia, en versión catalana y actualizada. Para ello, la suplente del juez tan sólo deberá ordenar que además paguen las costas los supuestos ultrajados y denunciantes.
Lo séptimo, es que la suplente del juez, ejerciendo como juez, pues los amigos del tribunal supremo de la comunidad en cuestión la han nombrado para tales menesteres, acusase a los querellantes de abusones, maliciosos e ignorantes.
Pero no se rían tanto, que quizás podría elaborar unos informes informales y podría hacerlos pasar por el despacho de nuestro querido presidente, para que desde allí los envíen a la CNMV para ver qué se puede hacer con algún personaje del BBVA. ¡Eso sí! Lo de los altos cargos ya está solucionado, ahora cargos de la CNMV serán nombrados por una mayoría cualificada de la cámara baja, pues la cámara alta esta para otros menesteres.
¡Óigame! Si se sigue riendo, tendré que hacer volver a nuestro querido presidente a alguna comisaría y que diga que se va a limpiar incluso a los que cantan entre otras cosas y ¡ya sabe!, en menos de que cante el gallo, por lo menos una noche usted podría pasarla en el calabozo. Es decir, el sapo se lo ha tragado.
Notas en recuerdo a mi querido y censurado y buen amigo y admirado José Mª García: ¡Ojo al dato! Pues la trama de la obra del Mercader de Venecia puede estar pasando tanto en Cataluña, como en Vascongadas, como en Galicia, como en Andalucía, como en... mi querida España.
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