El fuet diferencial Ya vienes los Reyes Magos... (II)
A Josep le habían arrancado las barbas. Loa xapela voló por los aires y cayó sobre la carreta de Baltasar que de una patada la mandó sobre la multitud. La gente comenzó a hacer correr la boina por encima de las cabezas y desapareció de nuestra vista en pocos segundos.
- Es un escalextrtic- gritó alguien. Lleva un vestido de premamá.
- Se dice travesti-le corrigió una señora medio llorando- Mi niña dice que como pille el surtido de verduras y frutas de plástico que le hemos echado, le mete fuego.
- Es igual. Con eso de la moda de los gases ya no sabe uno ni como llamarles. En mis tiempos se decía mariquita azúcar y nos enterábamos todos.
- Se dice gays- le volvió a corregir la mujer sin dejar de sollozar- ay que penita más grande- dos horas se tiró mi niño escribiendo la carta con letra de redondilla pidiéndole un fuerte con su diligencia y todo y ahora siento su mirada clavada en la mía hasta con odio y todo. Al niño lo hemos perdido de por vida.
- Pues que su crío se haga comunista y al menos, de perdidos al río- contestó Joseph.
Baltasar, indignado le lanzó la corona que le alcanzó de lleno en su cabeza. La corona se le quedó medio incrustada. Un paje cogió el cetro real y comenzó a arrearles bastonazos.
- Te he visto negro y se donde vives. Acabas de pulirte un solar que era zona verde. ¡Menos chucherías y más zonas ajardinadas! Y un mercado municipal en condiciones. Y más transportes públicos y menos oro, incienso y mirra, collons.
- Huye Josep, ponte a salvo que te van a aplicar la Ley de Linch.
Afortunadamente Josep tuvo unos segundo de lucidez. Arrojó la corona al suelo, se recogió el vestido premamá y salió corriendo perseguido por una turbamulta. Los niños se reían a carcajadas mientras los padres para disimular el desaguisado también les acompañaban con sus risas.
- Que gracioso. ¿Habéis visto? Es un regalo de los reyes para que todo sea más divertido.
- ¿Y las espardeñas que llevaba, papá? Yo creo que no podría caminar por la nieve.
- Eso era lo mejor, hijo mío. Recuerda los pastorcitos del nacimiento que también las llevan. Anda, vamos a seguir viendo la cabalgata que ya se ha acabado la charlotada.
Alguien agarró el megáfono que había quedado tirando en el suelo y comenzó a vitorear a los reyes magos. Como el megáfono era del partido intenté recuperarlo...
- Oiga, ¿me da el chisme para devolvérselo al orate. Tenga en cuenta que su mente calenturienta y su niñez de huerfanito le han hecho celebrar los reyes a su modo. Encima, los viajes que le han arreado han terminado por avivar su esquizofrenia. Piense que de niño tan sólo recibía carbón. El lleva esta noche mágica a su manera.
- Tenga y dígale de mi parte que se meta sus mágicas espardeñas por el culo.
Localicé a Josep sentado en un pequeño jardín. Estaba descompuesto. Tenía el vestido premamá hecho harapos y un hematoma en la frente ocasionado por el golpe de la corona.
- Veo que has salvado el megáfono.
- Josep, Josep, ¿cómo podías pensar que semejante insensatez podía tener éxito?
-No siempre las mayorías tienen razón. ¿Te has dado cuenta del negro con que saña me ha tirado los caramelos de limón?
- Creo que eran de menta. Más que nada por su color verde.
- El color da igual. Ha sido el coraje del que ha hecho gala. Ha tenido un comportamiento típicamente caciquil.
- Es muy tarde, compañero. Vete a casa.
- ¿Han dicho algo de las espardeñas?
- Ya sabes.
- Que me las meta por el culo ¿verdad? ¿Fue un grito aislado?
- Fue un aullido unánime e interminable. Para qué engañarnos, amigo. Sonó como un orfeón. Como los coros del ejército ruso que tanto te gustan. Hasta lo han gritado por los altavoces.
- Te voy a decir una cosa. Cuando cambie la tortilla no voy a suspender la cabalgata pero el rey negro te juro que irá sentado en una carroza que será una espardeña gigante.
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