Virando a Barlovento La derrota del miedo
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Y el triunfo de la coherencia.
A pesar de las malas artes del último día de campaña en la que Segolene azuzó los dobermans del miedo, anunciando revueltas y violencias si ganaba Sarkozy, no ha conseguido el efecto que tales estrategias tuvieron en España, donde se siguen empleando con gran dureza.
La izquierda en su campaña ha utilizado al principio la sensiblería de la emoción, el "je vous ecoute, français, decidme lo que queréis y yo os lo doy”, con los maternales brazos abiertos y la sonrisa encajada; paradigma de la vía fácil, de las política asamblearia y sin compromiso: yo no decido, vosotros lo haréis por mí. A lo Eva Perón. Penoso fue el ejemplo de las 35 horas en el debate, donde dijo que todo se discutiría y si no se llegaba a un acuerdo no habría ley nueva. Bonita forma de demostrar la voluntad de actuar. Así un país es ingobernable y menos Francia, donde el vicio nacional es reunirse y discutir interminablemente cualquier asunto.
A media campaña se atrevió a hacerle un guiño a la vena patriótica al decir que en cada hogar debería haber una bandera francesa y a forzar el canto de la marsellesa en los mítines...una vez. Pasada la pose, pocos mítines después, se veían más banderas del orgullo gay y rojas que francesas y la marsellesa dio paso a la internacional. Lo patriótico les sigue dando urticaria a los socialistas y eso que estamos en Francia.
En una fase posterior pasaron a utilizar el ataque descalificativo y personal al contrario, el desprecio y las palabras gruesas, y cuando el agredido se defendía se le ridiculizaba diciendo que se hacía la victima, recurriendo al uso sexista de su condición femenina, alegando que “yo soy una mujer y soy fuerte y él es un hombre y lloriquea”. Este recurso “machista” lo utilizó en otras ocasiones como cuando dijo que ella haría bien las cosas porque es mujer, o como, patéticamente, al final recurrió nada menos que a Angela Merkel para decir que ella puede gobernar como mujer. Madame, la Merkel y la Thatcher están en las antípodas de tu concepción política y de la vida y no me las imagino utilizando su condición femenina para arañar votos. Es la diferencia que hay entre las mujeres liberales y conservadoras, que saben que deben de llegar por sus meritos y no como las de izquierda por aplicación simple del concepto de cuota y por revancha sexista.
Y finalmente se recurrió al recurso del miedo y a la amenaza de la violencia como alternativa.
El discurso del miedo, en países como Francia, no funciona cuando se aplica el filtro del razonamiento lógico, cuando se ve que detrás de las palabras bonitas o las descalificaciones a la persona no hay proyecto, no hay soluciones reales, no hay construcción. Se calienta al incondicional en el mitin, pero no se llega al indeciso que desea ver algo más allá de esos tópicos y no encuentra nada.
Al otro lado se presentó el pragmatismo de la eficacia, el orden y la seguridad. Las cosas realizables, aderezadas con un patriotismo sano, coherente y sin exageraciones, presentado a un pueblo consciente de su franca decadencia como potencia mundial y que quiere reaccionar para volver a donde cree que le corresponde.
Por eso ha vencido la coherencia contra la demagogia. La resistencia contra la rendición, la ilusión del esfuerzo y el mérito ante la vida gris de la aspiración a vivir subsidiado.
El camino que se le presenta al nuevo presidente no va a ser fácil. No faltaran elementos agitadores que traten de justificar ese miedo y provocar la violencia anunciada, pero los que lo intenten sabrán que no van a tener enfrente a alguien que se achique o que tema aplicar las leyes republicanas, sin cambiarlas, basta usar las herramientas que antes no querían emplear por miedo a lo políticamente correcto.
El Reino Unido se salvó del desastre económico y social por la mano de hierro de una mujer conservadora. A Francia le toca demostrar que son las ideas llevadas a la práctica las que son capaces de salvar a un país, no la condición personal.
La derecha ha vencido diciendo las cosas claras, enfrentándose a los ataques sin complejos y aportando soluciones. Que alguien en España extraiga conclusiones y aplique las lecciones aprendidas.
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