Tiempo de pensar El fenómeno del periódico El Mundo
El periódico El Mundo se ha hecho un hueco importante dentro de la prensa general española. Su primer número apareció en Octubre de 1989 y sus ventas fueron creciendo rápidamente hasta llegar a convertirse, en 1995, en el segundo periódico de mayor difusión en España. Desde entonces las ventas han seguido creciendo y el periódico parece haberse consolidado en el segundo lugar, más cerca del primero que del tercero.
Esto es un hecho asombroso que tiene muy pocos precedentes. Peter Preston, director del diario británico The Guardian, comentó: «El Mundo se ha convertido en una de las historias de éxito de la nueva prensa europea.»
¿Cuáles son las causas de este fenómeno?
Sin duda, el hecho de que El Mundo publicara noticias que nadie más hacía contribuyó decisivamente a captar lectores en sus inicios. Pero esto no acaba de explicar su enorme éxito. Además del contenido de las noticias, también es importante el estilo con el que se publican y qué representa el que las publica.
Las mismas noticias publicadas por otro periódico importante de ámbito nacional como El País o el ABC habrían sido interpretadas de otra manera y es muy probable que, en lugar de ganarse la confianza de nuevos lectores, hubiera simplemente aumentado la de los que ya tenía.
¿Qué representa El Mundo? ¿Y qué representan El País y el ABC? Si bien habría que hacer muchos matices y excepciones, en líneas generales podría decirse que El País y el ABC representan dos sectores de la opinión pública fácilmente identificables dentro del esquema de “Las dos Españas”. La cuestión aquí es más de grupos y de símbolos que de individuos. El individuo puede pensar –y de hecho piensa- lo que le da la gana. Pero en ciertas cuestiones es previsible saber qué va a opinar El País o el ABC. Y no sucede lo mismo con El Mundo.
Los artículos de El Mundo no es que sean imprevisibles por su contenido. No es que sean de una tendencia hasta ahora desconocida. Lo que sucede es que son de cualquier tendencia. El Mundo no encaja en el esquema de “Las dos Españas” y no está comprometido con él. Para este periódico, ésta es una cuestión del pasado que tiene vigencia histórica pero no presente. Y gran parte de la sociedad lo entiende así. Los lectores de El Mundo vienen de cualquier otro periódico y no son pocos los que el domingo lo leen junto con el ABC o El País.
Otro periódico prestigioso no encaja en este esquema. Es La Vanguardia de Barcelona. La Vanguardia, no sólo no encaja en el esquema ideológico de “Las dos Españas” sino que no encaja en ningún esquema. No se parece a ningún otro periódico, ni de ámbito nacional, ni de ámbito provincial. Por la amplitud de su contenido y por su estilo suave, más “británico” –tal vez más acorde con el carácter catalán-, La Vanguardia se parece más a The Times o Le Figaro que a La Voz de Galicia, a El Diario de Navarra, a el ABC o a El Mundo. Un detractor me contó que era como “una soporífera hoja parroquial” y un admirador que era “el único periódico europeo de España”.
El Mundo, sin embargo, tiene carácter netamente español. Es audaz, frontal y directo, y no intenta suavizar con matices noticias explosivas que puedan desequilibrar la convivencia. En muy pocos años este periódico no sólo ha conseguido hacerse un hueco aprovechando una situación coyuntural, sino que se ha consolidado en él. Y esto es un fenómeno que sucede muy pocas veces.
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