El refectorio Romance a los héroes de los papeles
No se pisan los pinreles
los héroes de Salamanca
cuando vacía anaqueles
la alopécica lacaya
que aspira a pisapapeles.
Cinco eran. Ni uno más.
Para ellos los laureles
que abandonan lecho y sueño
y helados, tragando hieles,
notarios son del expolio.
Ni hombres, mujeres, donceles
abarrotan Chico Patio.
De metal blancos corceles
el laberinto limitan,
salmantino en tus doseles.
Por centenas coroneles
vigilan la operación:
temen que de chapiteles
salten monstruos y animales
que ataquen a los bedeles.
¡Qué tristeza funcionaria !
No se niegan, los peleles,
a que se desmembre España.
Dirán a sus churumbeles:
"Hijos, allí estuve yo
contando cajas, cordeles
para dejar a los jueces
pasmados como jureles”.
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