Veo esta muy llamativa noticia en la edición digital de La Razón (además del vínculo está íntegramente citada más abajo). Me animo a decir que pudiera ser la expresión del hartazgo ¿Sabe qué me parece amigo lector? Una larva de rabia, un brote de orgullo.

En España hemos asistido al sorprendente proceso en el que la media España no izquierdista se ha cansado de ir con la cabeza gacha, como pidiendo perdón: ha sacado su orgullo y lo muestra al mundo sin vergüenza. Hasta tal punto está llegando lejos la ebullición del liberalconservadurismo patrio que está llevando en volandas al mismísimo principal partido de su campo político. Recuerda conmigo, amigo lector, la dubitativa actitud del PP cuando Zapatero empezaba a organizarse una manifestación de autobombo después del atentando en la T4 de Barajas.

Hubo diversas razones, porque la realidad es compleja, por supuesto, pero el muy obvio descontento del "partido social" liberalconservador, que es la base donde se asienta, forzó o ayudó al PP a desmarcarse de aquel acto propagandista con el que el PSOE intentaba limitar los daños que aquel atentado etarra le podía causar. La derecha española -en un sentido muy amplio- aguantó el pulso que inmediatamente le planteó la progresía mediática, que es mucho pulso. Tradicionalmente, la derecha española se ha amilanado en cuanto los muchos medios informativos de masas de la progresía enseña los dientes. Dicho de otro modo, tradicionalmente en cuanto los megáfonos izquierdistas se calentaban, la derecha se rajaba.

Algo parecido acabamos de ver con los insultos de Polanco al PP, a su base social y a los asistentes a una de las manifestaciones más multitudinarias de la Historia española, sino la más. Se vio enseguida que por mucho que los cuadros directivos del PP se lo pensaran, con claras tentaciones de mirar para otro lado, las bases sociales del campo no izquierdista no estuvieron dispuestas en ningún momento a consentir las graves ofensas por parte del que es, probablemente, el hombre más poderoso del país. Al poco tiempo, y esta vez mucho más rápido que en la manifestación de apoyo a Zapatero, mérito que hay que reconocer a su líder, Mariano Rajoy, el único partido de oposición existente en España, el PP, se plantó, controló sus fantasmas interiores y dijo, pública y notoriamente, "por ahí no paso".

El proceso es ya imparable y España está empezando a dejar de ser ese país tan singular en el que las empresas demoscópicas manejan un factor de correción porque una buena parte de la población oculta su voto derechista.

Pues bien, Europa viene padeciendo desde hace mucho tiempo preocupantes síntomas de miedo al Islam. Diversos episodios parecen señalar que se puede estar iniciando un proceso similar al de la derecha social en España: normativas prohibiendo ropas denigrantes en varios países, cautelas serias ante el ingreso de Turquía en la Unión Europea, las caricaturas de Mahoma contra el fanatismo religioso musulmán (ejemplo del valor y la cobardía europea al mismo tiempo)...

En su modestia, pondría yo esta noticia que he traído hoy a esta su bitácora y su casa virtual: un ciudadano anónimo que hace pública y notoria su hostilidad al fanatismo religioso musulmán, tragándose el miedo y luchando públicamente contra la idea de convertirse en un ciudadano autolimitado por ese miedo, dominado por ese terror.

Ante las constantes amenazas desde el yihadismo y la absurda respuesta suicida y llena de complejos de buena parte de la población europea, fundamentalmente en la progresía, pero muy abundantemente también en el campo liberalconservador, basada en, por un lado, un ridículo relativismo ético-moral que equipara unas creencias y otras, y, por otro, una indigna estrategia pacificadora permanentemente fracasada ¿es posible que la ciudadanía esté empezando a mostrar su cara combativa? ¿Es posible que finalmente la Rabia y el Orgullo estén aflorando en suelo europeo ante el riesgo cierto de una institucionalización de esa cada vez más próxima Eurabia contraria y enemiga de la misma idea de una Europa de ciudadanos libres? ¿Es posible que esté empezando a cambiar algo en el corazón y la actitud del ablandado ciudadano europeo ante el riesgo cierto de que su modo de vida, la vigencia de los principios democráticos en que se basa, las leyes que lo permiten, lo afianzan y le dan una forma concreta, y el entramado institucional en que todo ello se sostiene, puedan ser arrasados por un vendaval de totalitarismo religioso liberticida?

Quién sabe, quién sabe. Ojalá.