Libre Albedrío Un Mundo Feliz
La literatura, la más difundida y asequible de las Bellas Artes, nos proporciona, entre otros muchos beneficios, deliciosos ratos de placer, acceso al conocimiento, saludable evasión, crecimiento intelectual y, ocasionalmente, un extraño pero no demasiado excepcional fenómeno: increíbles viajes al “futuro”. Esto siempre ha ocurrido a través de la pluma de escritores que no se quedaron en eso, fueron auténticos visionarios. Lo difícil, incluso imposible, es conocer el origen o la fuente de esas “visiones”. Creo que nunca sabremos si fueron resultado de un extraordinario don, quizá de índole sobrenatural, o, simplemente, el fruto de un concienzudo trabajo de investigación y análisis, es decir, un proceso lógico deductivo. Eso sí, de ser éste el caso, estos genios de la literatura tuvieron el acierto de no pretender más reconocimiento que ése, el de escritores. Probablemente, de haber intentado hacer al mundo partícipe de sus descubrimientos, inventos, predicciones o visiones, en calidad de algo que no fuera pura ficción, habrían acabado, en el mejor de los casos, condenados al ostracismo. En el peor… huelga decirlo. Hay suficientes ejemplos en la Historia de la Humanidad.
Hablemos de Julio Verne, para empezar.
Es difícil dilucidar si fue un genio, un visionario o un iniciado en contacto con una fuente de secretos que le permitió profetizar, de forma casi matemática y con décadas y décadas (hasta más de un siglo) de antelación, lo que sería la forma de vida de la especie humana y una serie de acontecimientos que entonces, obviamente, sólo podían ser encajados en la llamada ciencia ficción. Julio Verne llegó a ”profetizar” la llegada del hombre a la Luna, la construcción del “metro” en París, la existencia del correo electrónico (un sistema de comunicación a distancia, automático y secreto), la estructura de un submarino de propulsión nuclear y una larguísima serie de hechos, aparatos, inventos y estructuras que, curiosamente, no nos sorprenden nada cuando disfrutamos de su literatura. Es casi la descripción de nuestro mundo, formulada con más de un siglo de antelación.
Algunas de sus ”predicciones más significativas” pueden encontrarse en su libro “París en el siglo XX” (referido a 1960):
“Aunque ya nadie leía, todo el mundo sabía leer”.
“No había hijo de artesano ambicioso, de campesino desplazado, que no pretendiera un puesto en la Administración.”
“El latín y el griego no sólo eran lenguas muertas, sino enterradas”.
“La mayor parte de los innumerables coches que surcaban la calzada de los bulevares lo hacían sin caballos; se movían por una fuerza invisible, mediante un motor de aire dilatado por la combustión del gas”.
“Será mayor de edad a los dieciocho años”.
“Ya no hay mujeres (…) se han pasado al género masculino y ya no merecen la mirada de un artista ni la atención de un amante”.
“¡Concierto eléctrico! ¡Y qué instrumentos! Doscientos pianos comunicados entre sí a través de una corriente eléctrica tocaban juntos de la mano de un solo artista”.
“Ya no cortaban la cabeza a nadie. Le fumigaban con una descarga”. (Silla eléctrica)
Pasemos a George Orwell.
Inquietante como mínimo, podría ser la definición de la obra de George Orwell, con “1984” como paradigma. El sistema de gobierno totalitario, el control absoluto de las personas, que, sin saberlo, actúan por impulsos poco o nada relacionados con su voluntad, la más salvaje de las dictaduras, un futuro que parecía totalmente descabellado... ¿Alguien se ha parado a pensar que el título de un programa de televisión que mueve masas en todo el mundo es un homenaje a esta obra? ¿Alguien comprende lo que la dictadura de los medios, el poder del dinero está haciendo con estas personas? El descaro que supone bautizar semejante Reality Show con este título es de tal magnitud que produce escalofríos. No hay disimulo, aunque casi nadie cae en la cuenta.
El mundo del Gran Hermano que te vigila, el poder que todo lo ve, todo lo sabe y todo lo castiga se podía definir en tres consignas:
LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
Hoy ya no parece Ciencia Ficción.
En nuestro mundo, los terroristas, los que tienen el poder de las armas, definen las reglas del juego, y algunos de nuestros gobernantes utilizan el término paz para nombrar la claudicación ante este cada vez más siniestro y extendido poder.
El término libertad ha sido corrompido. Se han creado organismos y mecanismos para cuidar esa libertad… la del poderoso, la del gobernante, la del Gran Hermano.
La Ignorancia del gobernado es la fuerza del gobernante. Predijo Julio Verne la muerte y entierro del latín y el griego, pero Orwell fue más allá. Vio que el conocimiento se escamotearía a las masas. Bajo el escondite de un título que hoy día la mayor parte de la gente puede poseer, no hay nada, absolutamente nada. Este vacío intlectual, este nihilismo moral, absoluto, permitirá un control total de las generaciones que ahora se están formando en España. ¿Qué criterio tendrán para cuestionar si la vida que llevan es atuténtica o es una ficción dirigida y manipulada? Ninguno.
Por último, hablaré de Aldous Huxley.
La lectura de Un Mundo Feliz, siendo prácticamente una niña, provocó en mí cierto sentimiento de pánico. Intenté digerir la novela asumiendo que era pura ficción, pero no, no era tan fácil. Ya se empezaba a barruntar que algunas de las cuestiones más significativas, escritas en su momento sin que pudieran tener ninguna credibilidad, se apoderaban poco a poco de nuestro mundo. La utopía de la desaparición del dolor, la presunta perfección de esos seres humanos fabricados en un laboratorio, a la carta, de acuerdo con la función a la que estuvieran destinados… todo eso tenía truco: la deshumanización. El soma, la droga que permitía el control absoluto de los protagonistas, está presente ya en nuestra sociedad. No es necesario pensar en todas las sustancias psicotrópicas que circulan o se consumen en nuestro mundo, aunque también. Hay otras muchas formas de adormecer, anestesiar y controlar a los individuos, probablemente los medios de comunicación, la televisión más en concreto, sean el soma de nuestros días. Debidamente manejados en las dosis adecuadas, pueden manipular a una sociedad entera.
¿Qué ocurrió en España entre los días 11 y 14 de marzo de 2004? Se hace difícil, por no decir imposible, pensar que esas masas enfurecidas, vociferantes, insultantes, enloquecidas, aparentemente deseosas de saber algo que nunca se ha sabido, estaban actuando con libertad, en su sentido más profundo, con libre albedrío.
Al final, cabe hacer el siguiente análisis. Tres escritores brillantes, visionarios, mundialmente conocidos, llegaron a predecir una forma de vida, impensable en el momento en que firmaron su obra, con cien años de antelación en algún caso. Pero no debemos olvidar que se trata de obras de ficción. Una ficción que, sobre todo en los dos últimos casos, puede calificarse de siniestra pero que, esto es innegable, se parece mucho, muchísimo, a la realidad que vivimos hoy, aquí y ahora.
La pregunta es: Esta pesadilla que estamos viviendo, y que ya fue casi fielmente descrita en la literatura pretérita ¿es auténtica realidad o hay algo que se nos escapa? ¿Alguien mueve nuestros hilos?
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