El refectorio Romance al hombre del año
Pasados los inocentes
quién es el hombre del año
se preguntan los plumíferos
y los hombres del escaño.
Incluso pobres pecheros
desean un buen peldaño
en tan singular escala.
Conjeturan en el baño
nuestros prohombres electos.
- Soy yo zETApé : Enmaraño
la nación, la aislo y pierdo.
- Lo seré yo por tacaño,
Montilla, el que no devuelve
y a la sombra de un castaño
corta, pega y deja en blanco.
Por patriota entre el rebaño
Bono a sí se condecora.
-No olvidemos el su engaño-
- Será nombrado Carod,
artífice del apaño
con el hacha, la serpiente
y la bomba, os desengaño.
- Por paridad, séalo yo.
De mis pisos el tamaño
impactó, reza Trujillo.
- Séalo yo o araño :
El archivo despedazo.
Premio merezco ¡Caño!
- Como yo no soy huraño
sino un amable oponente
que al presidente acompaño
ganaré, argulle Mariano.
Mas este fraile ermitaño
elige al que cada día
da leña donde hace daño
aunque le disparen jueces
o los bárbaros de antaño.
Él se acuerda del Carmelo,
de antena tres, del mal paño
de Polanco y compañía.
Y siempre tiene redaño
para decir lo que piensa,
que no es manco este gran maño. |