Martes, 23 Ene 2007 a las 22:23
Javier  Ferrer-Bonsoms
Tiempo de pensar
Argentina y su  pasado (I)

Argentina es un país curioso e interesante. Con tan sólo doscientos años de existencia pareciera que ya ha pasado el verano de su vida. En un café-concert de tango en el centro de Buenos Aires había un cartel con letras enormes que decía: «¡Esto sí que es nostalgia!». La música del tango es nostálgica, y si ya en los años veinte les gustaba a los argentinos estar nostálgicos, a partir de la segunda mitad del siglo XX tienen motivos de veras para estarlo. En efecto, en Buenos Aires y en casi todas las ciudades importantes se nota y se siente que el pasado fue mejor y que en el último medio siglo el país ha ido de más a menos. «Por Buenos Aires pasó mucho dinero», dijo un funcionario del ayuntamiento de Madrid cuando visitó la ciudad en los años ochenta.

Entre 1860 y 1930 la República Argentina fue una de los países más prósperos del mundo adónde mucha gente emigraba en busca de una vida mejor. A partir de 1930 entró en un período de inestabilidad política, lo que no impidió que durante los siguientes veinte años, hasta finales de la década de 1940, el país siguiera prosperando exportando sus productos agropecuarios. En 1945 el economista Paul Samuelson dijo que el país del mundo que tenía el futuro económico más prometedor era Argentina.

Samuelson tenía mucho motivos para hacer semejante afirmación. Argentina no sólo era muy rico sino que además contaba con una población bien instruida y una tasa de analfabetismo muy baja. No tenía problemas sociales, ni raciales y no tenía enemigos políticos en el mundo. Y sin embargo, tan sólo unos años después, el país entró en un proceso de estancamiento del que nunca se ha recuperado.

Tanto argentinos como extranjeros han intentado encontrar las causas de este estancamiento, y al no encontrar argumentos que puedan dar una explicación convincente basada en la razón, se han buscado teorías de índole místico, psicológico o conspirativo. Hasta la Enciclopedia Británica, en su artículo sobre la historia argentina, menciona como posibilidad una curiosa explicación, según la cual, el declive del país puede deberse a que durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno argentino se negó a seguir las indicaciones (u órdenes) del gobierno de EE.UU. en materia de política exterior, y a partir de entonces tuvo a Estados Unidos como enemigo, lo que dificultó el progreso de Argentina durante la segunda mitad del siglo XX. Esta teoría es un tanto inverosímil y absurda, pero el hecho de que la Enciclopedia Británica la mencione da una idea de lo arraigado que ha estado, tanto entre argentinos como extranjeros, la necesidad de encontrar una explicación. Por supuesto, también abundan las teorías en las que los argentinos se culpan a sí mismos. «Argentina irá bien cuando nos dejemos de pavadas y nos pongamos a trabajar», dicen.

No obstante, una de las teorías más difundidas es que la causa del estancamiento está en la gestión del presidente argentino Juan Domingo Perón (1946-55). Los defensores de esta tesis se basan, principalmente, en que Perón aplicó una política económica intervensionista, creando un estado monstruoso que gastaba más de lo que ganaba. Como consecuencia de ello el país dejó de ser competitivo y tuvo que mantener, durante los años siguientes, un enorme un aparato estatal improductivo e incompetente. Además, se le echa en cara al gobierno de Perón haber desaprovechado una gran ocasión para invertir en grandes infraestructuras y desarrollar la industria de base, lo que habría dotado al país de solidez económica. Para muchos Perón se gastó el dinero, principalmente, para ganar votos y comprar a la mitad de los argentinos.

Esta teoría tiene cierto fundamento. Que Perón creó un estado enorme es un hecho innegable. Tanto el número de funcionarios como los organismos del estado crecieron de forma notable. Además, muchas de las empresas que fueron nacionalizadas dejaron de ser rentables. Que pudo haber invertido en grandes infraestructuras y no lo hizo es verdad, al menos hasta cierto punto, y que el país no desarrolló una industria de base durante los años de opulencia (1946-49) también es verdad, aunque, igual que en el punto anterior, sólo hasta cierto punto. No obstante, la realidad es que en 1946 el país era muy rico y en 1955, cuando Perón fue derrocado, ya no lo era.

Pero sin embargo, la teoría tiene muchos puntos débiles. El principal de ellos es que, si la causa de los males está en Perón y en el peronismo, ¿cómo es que el país no retomó el buen camino a partir de 1955? ¿Acaso no podrían haberse privatizado las empresas y desmantelado el enorme aparato burocrático como de hecho hizo el gobierno de Ménem en los años noventa? La realidad es que los gobiernos que siguieron a Perón hicieron lo posible y lo imposible por mantener la estructura que Perón había creado. En los años setenta, cuando la situación se volvió crítica, el país acudió al crédito externo, y a principios de los años ochenta, cuando estalló la crisis de la deuda externa, el país acudió al crédito interno. La situación pudo mantenerse, a duras penas, hasta 1989, cuando reventó definitivamente. Estalló la hiperinflación y durante unas semanas, el país quedó paralizado, pudiéndose comerciar exclusivamente con dólares estadounidenses. Fue entonces, al no haber otro remedio posible, cuando se privatizaron las empresas y se desmanteló el aparato burocrático. Y paradójicamente fue un gobierno peronista el que lo hizo.

El país había tenido mucho tiempo para recuperarse de los supuestos males causados por Perón. De 1955 a 1973 el peronismo estuvo prohibido, y aunque hubieron elecciones generales, el peronismo no se podía presentar a ellas. Ello demuestra, sin duda alguna, que quienes ostentaron el poder eran contrarios a Perón y creían que la causa de los males del país estaba en Perón. Y sin embargo, durante todos aquellos años, la estructura creada por Perón quedó prácticamente intacta. En realidad, lo que mueve a la gente a decir «la culpa la tiene Perón» es mucho más la necesidad de encontrar una explicación y un culpable que el hecho de que Perón haya imposibilitado realmente al país de realizar proyectos para el futuro.

No obstante, en dos puntos está todo el mundo de acuerdo, tanto peronistas como antiperonistas como indiferentes políticos. El primero de ellos es que en la segunda mitad del siglo XX la exportación de productos agropecuarios dejó de ser un buen negocio. Por motivos complejos, los precios de los productos del campo bajaron y no así los costes, de modo que lógicamente la ganancia es menor. Argentina no fue el único país seriamente afectado; también Australia se encontró con este problema y tuvo que “cambiar de rubro”: en los años sesenta desarrolló la minería en gran escala. El segundo punto es la inestabilidad política que ha sufrido el país. Todos están de acuerdo en que la inestabilidad ha impedido al país tener un rumbo definido. De 1955 a 1973 como hemos visto, la única línea continua que mantuvieron los gobiernos argentinos fue la de evitar el peronismo, pero no se realizó ningún proyecto a largo plazo. Algunas de las gestiones se consideran muy buenas o aceptables, como la del presidente Frondizi (1958-62), pero fueron interrumpidas.

Pero estos dos puntos –bajada de precios e inestabilidad política-, aunque están aceptados por todos, no pueden aceptarse como únicas causas del estancamiento. ¿Por qué al bajar los precios de los productos agropecuarios Argentina no cambió de rubro como hizo Australia, que empezó a explotar sus riquezas minerales? ¿Y cómo es posible que la inestabilidad política haya afectado tanto a la economía del país? ¿Es que la inestabilidad política conlleva necesariamente el estancamiento económico? ¿Acaso Italia no ha vivido innumerables crisis de gobierno sin que ello afectara a su economía?




(Continuará)







  Comentarios [ 1 ]
Último: berkelio
 
Más articulos de Javier  Ferrer-Bonsoms. Encontrados 8 artículosPáginas: 
Tiempo de pensar Argentina y su pasado (II)  
Domingo, 28 Ene 2007 a las 19:22
  Comentarios [ 3 ]
Último: berkelio
Tiempo de pensar En busca de Cervantes  
Martes, 10 Oct 2006 a las 00:28
  Comentarios [ 10 ]
Último: Gregor
Tiempo de pensar Alemania, enigma histórico  
Domingo, 02 Jul 2006 a las 11:59
  Comentarios [ 5 ]
Último: esteban
Tiempo de pensar England  My England  
Sabado, 06 May 2006 a las 18:56
  Comentarios [ 2 ]
Último: Pinar
Tiempo de pensar Un esquema histórico en tela de juicio  
Lunes, 20 Mar 2006 a las 20:59
  Comentarios [ 3 ]
Último: Leviathan
Tiempo de pensar Acerca de Richard Nixon  
Lunes, 13 Feb 2006 a las 01:23
  Comentarios [ 3 ]
Último: berkelio
Tiempo de pensar El fenómeno del periódico El Mundo  
Lunes, 23 Ene 2006 a las 01:47
  Comentarios [ 5 ]
Último: Javier Ferrer-Bonsoms
Tiempo de pensar Indagando en el sentimiento del nacionalismo catalán  
Lunes, 16 Ene 2006 a las 01:28
  Comentarios [ 3 ]
Último: Gregor
Páginas: 
Bitácora Bitácora
La soledad del PSOE
09/05/2007 13:17
Artículos Artículos
[foto] La columna de Pilar Rahola
Caza a la pieza mayor de la copla
[foto] Virando a Barlovento
La derrota del miedo
[foto] Abierto
El economista camuflado
[foto] PROVOLONE
-Corchos-
[foto] El refectorio
No os mentiré,  no os traicionaré
[foto] Desde mi pueblo
Un mercader a la catalana
[foto] Enfoque educativo
¡Ay Pantoja! De viuda de España a liada Malaya
[foto] Bajo la boina
¡A trepanar!
[foto] Conciencia libre
La expresión de un déficit democrático
Blogs Blogs
Encuestas Encuestas
Encuesta 155:
¿Considera que el PP debería pactar con los partidos nacionalistas?

No
Carece de importancia
Otras encuestas: