Lo que ha ocurrido con el ciudadano español, Joaquín Merino, me ha resultado vejatorio a los grandes alcances en el proceso de sensibilización y toma de conciencia sobre los derechos de las personas con discapacidad, sobre su integración y participación plena en la sociedad, para que la cotidianidad de sus vidas, sea lo más digna y satisfactoria posible, habiéndose demostrado a través de sus logros que la limitación funcional física no le resta al hombre su grandeza y dignidad. Visto como ha sido expuesto por un moderador de televisión, resulta inadmisible que luego valiéndose de unas disculpas, signifique, como dice el dicho, “borrón y cuenta nueva”. El caso es bastante delicado ya que la confabulación involucra también a autoridades de alto nivel del partido socialista, PSOE, uno, el Secretario de Organización, el otro, el Portavoz del Grupo Parlamentario en el Congreso.

Si bien es cierto, lo que entendemos es que se ha pretendido obviar la comisión de delitos contra un ciudadano español, independientemente de su condición de persona con discapacidad, amparado por derechos constitucionales, en el ejercicio legítimo de la participación, por el hecho de haber asistido a una concentración autorizada, de rechazo a la negociación con los criminales ETA.

Por otra parte, el tratamiento en el término utilizado para calificar su condición, contradice la consistencia del lenguaje utilizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El ha sido señalado como “discapacitado”, y no es lo mismo una “persona discapacitada” que “una persona con discapacidad”, ya que lo primero confiere una connotación de incapacidad, de minusvalía, una terminología discriminatoria actualmente rechazada. Y llama la atención, por cuanto si España, ha sido un país reconocido por sus avances en materia de discapacidad, hoy pareciera no serlo.

Las personas con limitación funcional a fuerza de luchas en su derecho y exigencia a la igualdad de oportunidades, se esfuerzan cada día por vencer las barreras, esas que la misma sociedad les impone, y ahora, el gobierno socialista, con las expresiones de sus voceros contra el señor Merino, han dado claras muestras de su desprecio por estos alcances de significación que han distinguido al país hispano.

No porque acudimos a la sensiblería, ninguna persona con discapacidad lo permitiría. Todo lo contrario, de lo que se trata es de la exigencia de los derechos reconocidos de las personas con limitaciones funcionales, quienes precisamente rechazan la connotación de discriminado, porque ellos pueden y “rinden tanto o más que una persona” en “aparentes” amplias facultades. (1)

Peligroso terreno el que ha pisado la gente de Zapatero, siendo quienes deberían atender, cuidar y expresarse en base a lo establecido en sus políticas de Estado y en sus propias leyes. A su vez, notoria la demostración de subestimación por los alcances de significación éticos y morales, que caracterizaron el pasado. Lo que confirma que la política PSOE es retrógrada.

Pero también es intimidante, pues el ciudadano ha sido objeto de persecución por motivos políticos, al haberse utilizado su imagen para lesionar al partido opositor, Partido Popular. Razones “inaceptables con arreglo al derecho internacional”, como así lo expresa el mismísimo artículo 607 (CAPITULO II BIS) del Código Penal español, de la cual se
pudo evidenciar, la manifiesta animadversión del PSOE por las víctimas del terrorismo, la cual ha quedado en patética evidencia, ante los ojos de quienes han conocido los hechos.

Ahora bien, el ciudadano español, fue expuesto en cámara contra su voluntad, sometida a la exposición pública su limitación funcional, pero de una forma tan de contradictoria grosería, que al pretenderlo exhibir como no incapacitado, como no apto de optar una silla de ruedas, de la misma manera cuando visualizan su afección motora, se devolvió la mala jugada. Porque las imágenes al mostrarlo hablaron por si solas, que fue la pretensión del moderador, cuando dijo que las tomas hablaban por si mismas, y este silente lo que hizo fue revelar, que el señor Merino si requería de una silla de ruedas.

Es práctica universal proveer de instrumentos de apoyo a los participantes de eventos de multitudes que son de mayor riesgo a la hora de una eventual represión policial. Lo cual se traduce, que este nuevo liderazgo PSOE-Zapatero, como representante del gobierno, valga pues recordar su excelentísima connotación mundial de pater potestas de los asesinos etarras, adolece de los mínimos principios de la decencia, cuando se vulneran, desestiman y se reniega de los principios fundamentales para la seguridad del individuo.

El menosprecio socialista a una persona con discapacidad, y las circunstancias desencadenadas sometidas al análisis, han permitido que ellos se exhibieran tal cual como son. La imagen inescrupulosa proyectada en el canal televisivo, y el sometimiento a la ofensa, a la descalificación, al escarnio, mecanismos del partido del gobierno socialista, prácticas muy fascistas por cierto, debe ser motivo entonces en lo delante de un alerta y alarma.

En virtud de lo cual, lo procedente es hacer valer los delitos civiles y penales cometidos por estos victimarios, lo que pudiera implicar el resarcimiento de daños y perjuicios, la difamación, discriminación política y tratándose además de violaciones flagrantes a los derechos humanos, y hasta lesa humanidad. Asunto éste que deberá, analizarse con mayor profundidad, porque es imperativo sentar precedentes y establecer las sanciones a que haya lugar.

Complejo por demás, si nos acogemos a lo expresamente señalado, entre otros aspectos por La Conferencia Mundial sobre Derechos Humanos celebrada en Viena en 1993 (Capítulo IX. Logros más recientes), la cual reza así: "todos los derechos humanos y las libertades fundamentales son universales, por lo que comprenden sin reservas a las personas con discapacidades", y cualquier tipo de discriminación, sea intencionada o no, hacia las personas con discapacidad constituye en sí misma una violación de estos derechos”. (2)

A los cobardes que se valen del terrorismo de Estado o del poder mediático tiene que darles mucha envidia, el coraje de los otros. Un honorable ciudadano que se monta en su silla de ruedas, para acompañar la reciente movilización promovida por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, a pesar del riesgo que semejante proeza conlleva, tiene que tener mucho coraje al hacerlo en un régimen como el de Zapatero.

El mundo sabe que las asociaciones y grupos por las víctimas del terrorismo no requieren de montajes, ha sido de tal magnitud las miles de muertes ocurridas a causa del terrorismo ETA, el inmenso vestigio de dolor y lágrimas vertidas, que nunca podrán ni los visuales, ni las páginas de la historia narrar en su basta esencia tan basta tragedia. Lo que le han hecho a Joaquín Merino, es criminal.

Martha Colmenares
Martha sin mordaza. Blog por los presos políticos
http://www.sinmordaza.net/martha/ 

(1)
Cita
Y esto que estoy diciendo –vale destacar-, me hizo recordar una promoción en materia de barreras de hace algunos años en las revistas IMSERSO y MINUSVAL, dependientes del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España, de las cuales estuve suscrita, y aunque no las tengo a la mano para el momento de escribir esta nota, los acuciosos pueden ubicarla, más o menos por el año 1998. Y uno se ilustraba de ellas. En la oportunidad de haberme correspondido formar parte a través de la institución sin fines de lucro BANDESIR, el Banco de Sillas de Ruedas, de la Comisión redactora del Ante-Proyecto de la Ley del Discapacitado, que aunque ha sido aprobado por la Asamblea Nacional es letra muerta en Venezuela
(2)
http://www.sinmordaza.net/martha/2006/12/17/discap...