Libre Albedrío Crónica de una Infamia Anunciada
La Muy Noble y Muy Leal, Hospitalaria y Caritativa, Muy Culta y Docta Ciudad de Salamanca, Patrimonio de la Humanidad, hace honor a todos y cada uno de sus títulos. Cada una de sus doradas piedras ha visto impávida pasar los siglos, mientras se tejía nuestra historia y el dorado suave se tornaba, con el tiempo, en ese oro viejo típico de la piedra envejecida que los salmantinos tan bien conocen.
Salamanca es una ciudad mágica. Su belleza traspasa ese límite a partir del cual se hace imposible la mera descripción, es el límite de lo sublime. La historia y la leyenda se entreveran allí formando un todo indivisible que seduce, que hechiza sin remedio a todo el que prueba una dosis suficiente.
Nadie debería privarse del placer de pasar, al menos, un día y una noche en ese lugar de privilegio. Son dos perspectivas diferentes, pero igualmente imprescindibles.
Salamanca ha custodiado y conservado durante siglos con mimo, con ternura y cuidado exquisitos, una buena parte del patrimonio artístico, histórico y cultural de todos los españoles. Patrimonio tangible e intangible, pues no sólo se compone de espléndidos palacios, iglesias, museos, bibliotecas, universidades, obras de arte y fondos de toda clase, sino del saber mismo, elaborado y transmitido durante siglos.
Parte de ese patrimonio, del que la ciudad ha sido custodia durante más de seis décadas, el Archivo de la Guerra Civil Española, va a ser destruido por orden gubernamental, pese a la numantina defensa de los salmantinos, encabezados por su alcalde, D. Julián Lanzarote.
El B.O.E. del 18 de noviembre de 2005 publica la Ley que permite trasladar a Cataluña los documentos que reclama la Generalitat. Ya hay vía libre para que salgan las 507 cajas que están ya identificadas como material relacionado con Cataluña. Pero eso no es lo más grave. Desde hace cuatro meses, la Generalitat ha enviado un grupo de “expertos” que están investigando en el Archivo por si apareciera algún otro documento susceptible de ser añadido al “lote”. Aún hay más. La Ley establece, en una disposición adicional, un proceso que podrán llevar a cabo las comunidades autónomas que lo soliciten, de acuerdo con el procedimiento que el gobierno establezca, para devolver documentos u otros efectos a personas naturales o jurídicas de carácter privado de otras comunidades autónomas.
Teniendo en cuenta el texto de la Ley, el director del Archivo General de Castilla y León, D. Carlos Travesí, ha elaborado un informe que establece que, de las 23.000 cajas que conforman el archivo, 10.500 desaparecerán. Es decir, el 50 por ciento de los documentos podrán ser dispersados en cuanto lo soliciten los interesados.
En la práctica, el B.O.E. ha publicado la orden de destrucción del archivo. Obviamente, una serie de documentos dispersos deja de ser un archivo. Se consuma así una infamia anunciada, cuya crónica se escribe en estos momentos.
Algunos defensores de lo indefendible, de lo que ahora se ha dado en llamar memoria histórica, argumentan aquello de que los documentos deben volver a Cataluña porque es la “legítima propietaria” y en su momento “fue expoliada”, supuestamente por Salamanca, claro. El empeño en fomentar el guerracivilismo inter-territorial se da de bruces contra las piedras de oro. Salamanca es patrimonio de la humanidad, pero es, sobre todo, una ciudad española. Y el Archivo de la Guerra Civil Española es un fondo documental sobre un acontecimiento de la Historia de España. Fondo que va a dejar de serlo, pues, una vez dispersos los documentos, desaparecerá como tal. En la práctica, la dispersión es la destrucción del archivo. Lo que Salamanca custodiaba para todos acabará destruido por el tripartito y su voracidad identitaria y, en última instancia, por la política entreguista del presidente del Gobierno, que paga con fondos españoles el precio de su sillón en la Moncloa.
En definitiva, los voraces nacionalistas ¿qué harán con los documentos? No es descabellado suponer que, una vez allí, acaben abandonados en algún rincón sin que nadie sepa a ciencia cierta qué tratamiento aplicarles. Los habrá de origen público y/o privado, con “propietario” original vivo o fallecido, con herederos o no. A saber. Era una triste venganza. Una reafirmación freudiana. Pero de consecuencias irreversibles.
Finalmente, al cabo de más de año y medio de gobierno ¿qué ha hecho Zapatero por España? Dos cosas "fundamentales": “Casar” a homosexuales, a costa de desvirtuar el Código Civil haciendo desaparecer la descripción meridiana de los conceptos occidentales de matrimonio y familia; y entregar unos antiguos papeles al tripartito, a costa de destruir un fondo documental, debidamente custodiado y conservado, que contenía la memoria de un acontecimiento trascendental en la Historia reciente de España.
"Del corazón en las honduras guardo tu alma robusta; cuando yo me muera guarda, dorada Salamanca mía, tú mi recuerdo." (Miguel de Unamuno)
Dios no quiera que se acuerden los nacionalistas vascos de que los huesos de D. Miguel reposan en el cementerio de Salamanca. Dios no lo quiera.
http://nacionalismo.blogs.com/byebyespain/files/sa... |